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Medicinas alternativas a la salud - Manuel Caro Terrón

Esto de la salud es algo especialmente importante. Nos va la vida en ello. Cada vez que una nueva técnica, un nuevo medicamento, un nuevo avance relacionado con la salud y la calidad de vida sale a la luz, uno intenta imaginar la importancia del mismo, imagina las ventajas que para los enfermos tendrá. ¡Qué hubiese sido de la vida de los lectores -y de la mía propia- si no existiese la aspirina, el gotero, la anestesia, el Frenadol! La medicina huele a vida, a futuro, a bienestar.

Sin embargo, el analfabetismo científico, algunos intereses creados o absurdos perjuicios, pueden hacer que el grato aroma de la medicina se convierta en un ponzoñoso hedor. Nos referimos a las mal llamadas medicinas alternativas. Vamos a intentar clarificar algunos conceptos erróneos, definir algunas prácticas, y desmitificar -en la medida de lo posible- las formas alternativas a la curación, basándonos para ello en preguntas y afirmaciones que los crédulos suelen realizar.

¿Qué son las medicinas alternativas?

Se denominan así todas aquellas prácticas pseudomédicas que prometen algún tipo de beneficio para la salud a quien se somete a ellas. Bajo ese nombre tienen cabida las más distintas técnicas: la homeopatía, la naturopatía, la acupuntura, los "remedios de la abuela", ..., cuyo único factor en común es que pretenden competir contra la medicina en cuanto a la curación de enfermos se refiere. Todo lo demás (avances tecnológicos, análisis objetivo de los datos, pruebas de doble o triple ciego, etc.) que define a la medicina es obviado por los promulgadores de estas supuestas "alternativas".

¿Existen dos tipos de medicina?

No. Sólo existe una: la medicina. Y punto. Los seguidores de las prácticas alternativas luchan para que se la equipare con sus técnicas, llamándola ortodoxa, oficial o clásica. Esto es una ridícula falacia. No existe una medicina ortodoxa, ni oficial, ni clásica, sólo la medicina de verdad, de la que cura, la medicina de las aspirinas, los antibióticos y las vacunas.

Además, por si fuera poco, los defensores de estas técnicas denotan una clara falta de conocimientos al llamar a la medicina "clásica". En todo caso sería lo contrario. La medicina en sí es algo relativamente nuevo, puesto que la mayor parte de lo que antes se realizaba para conseguir curaciones eran técnicas relacionadas con el pensamiento mágico, con la superchería y la credulidad, o eran los famosos "remedios de la abuela". Es decir, como los creyentes se encargan de proclamar a los cuatro vientos, lo "clásico" es la medicina alternativa.

Pero, ¿cómo puede fallar algo que cuenta con un aval de muchos siglos?

Este es uno de los puntos que más recalcan sus defensores. Y es una soberana estupidez, como veremos. En primer lugar, parten de una premisa errónea: lo antiguo es bueno. Hoy por hoy, a nadie le gustaría vivir en la choza de un batusi, en una cueva o en una cabaña de madera sin luz eléctrica, a pesar de que son viviendas con una tradición que se remonta muchos siglos atrás. De la misma manera, nadie en su sano juicio preferirá para viajar un tren de carbón a un Talgo, para escribir un cincel y una roca a un bolígrafo y un papel, para lavar una piedra en un río a una lavadora. ¿Por qué, entonces, hay gente empeñada en medicarse de la misma forma que hace mil años? Personalmente, prefiero que me opere un cirujano actual que un médico de la antigua Persia.

La medicina -la que funciona- continuamente se encuentra avanzando. Progresa. La alternativa se ha anclado en tiempos en los que se pensaba que la tierra era plana, en tiempos en los cuales se creía que las tormentas eran enfados divinos. Y nos quieren convencer de que sus siglos de vida justifican su valía.

Siguiendo estas prácticas, muchos pacientes se curan... ¿O no es así?

Se puede decir, sin temor a equivocarse, que las medicinas alternativas no curan. O, al menos, no curan con la misma eficacia que la medicina seria. En muchos casos, la fe del paciente hacia este tipo de falsas prácticas médicas es tal, que cree firmemente en que se está recuperando. Incluso, puede llegar a pensar que su curación ha sido completa, cuando no es así. A esto se le llama efecto placebo.

Para saber si el paciente nota mejoría "de verdad", o se está "autoengañando", la medicina de verdad emplea (entre otras) una técnica llamada de doble ciego. Consiste, brevemente, en realizar una prueba con dos grupos de personas distintos, dándosele a uno de ellos el medicamento a probar y, al otro, una sustancia (agua, por ejemplo) inocua. El experimento concluye cuando los médicos analizan los resultados de ambos grupos, sin saber cuál es el que ha tomado el medicamento y cual no. Si ambos grupos notan la misma mejoría, probablemente esta sea debida al efecto placebo, por lo que el medicamento se descarta. ¿Hacen esto los defensores de las falsas medicinas? Lógicamente, no.

No obstante, no podemos olvidar que muchos pacientes realmente se curan, tras seguir un tratamiento alternativo. Se debe, en la mayoría de los casos, a la remisión espontánea de la enfermedad. Recientemente, un amigo me comentó cómo un naturópata le había "recetado" unas gotas para el resfriado. Tomando estas gotas, al cabo de una semana, mi amigo estaba totalmente curado. ¡Milagro! ¿O no? Personalmente, ante un resfriado, me tomo (si acaso) una aspirina y, en menos de una semana, me ha desaparecido... Así suelen curar las terapias alternativas en muchas ocasiones.

Puede ocurrir que (esto suele pasar con los naturópatas) el remedio que nuestro falso médico nos receta contiene los principios activos de su sustituto dentro de la medicina seria. Puede que eso que nos hayan dado nos termine curando. Pero... ¿a qué precio? En primer lugar, los tratamientos "naturales" suelen ser más caros que los preparados médicos; en segundo lugar, puede que nos quite alguna dolencia, pero puede provocarnos otro mal para la salud (recordemos que puede que no se hayan seguido controles rigurosos para colocar ese preparado en el mercado).

El paciente, y aquí es donde reside el principal problema de estas falsas medicinas, puede que llegue a confiar demasiado en estas técnicas, y deje de visitar al médico. Si su dolencia es un simple resfriado, lo más que le puede ocurrir es que dicho resfriado tarde más en curarse, y que su bolsillo se resienta. Sin embargo, si el problema es mayor (cáncer, por ejemplo), es más que probable que el enfermo muera por no haber sido tratado en condiciones.

Hombre, lo que no se puede negar es que la medicina, por llevar tanto componente químico, puede ocasionar gran cantidad de efectos secundarios

Efectivamente. Los medicamentos son químicos. ¿Y qué? ¿Es más química una molécula creada en un laboratorio que su análoga en el mundo natural? No. Las moléculas son iguales, se hayan creado artificialmente o naturalmente. Nuestro cuerpo “conoce” los compuestos, y le trae al fresco que hayan sido creados en un laboratorio o no, porque –volvemos a insistir- ¡los compuestos son los mismos!

Por lo tanto, decir que los medicamentos “contienen mucha química” es una estupidez absoluta. Y justificar el empleo de “medicinas alternativas” o “naturales”, en contraposición a la medicina de verdad, por este supuesto, es aún más ridículo.

De hecho, ni siquiera la falsa medicina se libra de los efectos secundarios. Que nos quieran decir que los tienen es otra cosa. La medicina de verdad trabaja para que estos efectos sean lo menos dañinos posibles, algo que, como ya se ha visto, le importa un pimiento a los que preparan ungüentos pseudomédicos. Aunque, para ser sinceros, muchas veces los medicamentos alternativos no provocan efectos secundarios porque, de hecho, no llegan ni a curar.

Pero muchas veces este tipo de medicinas son recetadas por médicos titulados, o se venden en las farmacias

Los médicos pueden ser igual de crédulos que cualquier persona. En cualquier profesión hay buenos especialistas y malos, por lo que un título no da infalibilidad. Hay que tener mucho cuidado con este punto, puesto que un mal médico nos puede hacer perder la vida, sobre todo si dicho médico emplea falsas técnicas (o, al menos, poco efectivas). Los médicos serios no suelen caer en la superchería.

Veamos qué ocurre con las farmacias. Una abrumadora cantidad de las mismas venden preparados homeopáticos. ¿Esto nos puede dar la certeza de que dichos “medicamentos” funcionan? Desgraciadamente, no. Los medicamentos -de verdad- han de pasar infinidad de pruebas para demostrar su efectividad, algo que, incomprensiblemente, no tienen que hacer los falsos medicamentos. A las pastillitas homeopáticas que venden en las farmacias sólo se les exige que no sean perjudiciales para la salud, y no que funcionen. Esta legislación, absurda, provoca que cientos de crédulos piensen que se están curando cuando, desgraciadamente, sólo están siendo víctimas de un timo. Si desean saber más sobre la homeopatía, pueden visitar http://www.arp-sapc.org/articulos/index.html.

Hay que andar con ojo, además, porque lo que compramos pensando que es un medicamento, realmente no lo es. Los estafadores de la salud emplean todas las tretas legales para hacer que su producto pueda venderse en el mercado. Como sus preparados no pueden llegar a ser considerados medicamentos (recordemos que no curan), se amparan legalmente llamándolos “preparados alimenticios”, “complementos para dietas”, etc…

Se insiste mucho en que las medicinas alternativas no curan, pero… ¡La medicina ha matado, y mata, a muchos pacientes!

Por lo general, lo que mata es la enfermedad. Otra cosa es que la medicina sepa cómo curar al enfermo, o que el médico haya sabido hacerlo. Decir que la medicina es peligrosa porque muchos enfermos mueren en los hospitales, es ridículo.

Puede ocurrir que el médico cometa un error, y mande al paciente a la tumba. Los seres humanos cometemos errores, y los errores médicos se pagan con la vida del enfermo. Sin embargo, esto no dice nada en contra de la medicina, en todo caso, lo diría en contra del médico que ha errado. Por desgracia, sólo podemos contar con los datos sobre pacientes muertos en manos de un médico, pero no podemos saber el número de muertos que los expertos en medicinas alternativas -por acción u omisión- llevan a sus espaldas. En muchas ocasiones, porque ni siquiera la familia del enfermo sabe que está visitando a un estafador, algo que sí ocurriría si el paciente visitara a un médico de verdad (al menos, eso queda registrado).

De todos modos, pienso seguir tomando esas medicinas…

Cada uno es libre de pensar o hacer lo que quiera (siempre y cuando, claro está, eso no constituya un delito). Si el lector desea tomar mejunjes “alternativos”, pensando que así podrá curarse, puede hacerlo. Eso sí, lo que no se puede consentir es la existencia de estafadores, que nos pueden hacer perder lo más importante: la vida. Es necesario que el paciente conozca en qué consiste su tratamiento, que conozca las posibilidades de curación que tiene, y en manos de quién se pone.

Decidir entre tomar un medicamento o seguir un tratamiento alternativo, es como decidir entre la salud y la enfermedad, entre la vida y la muerte. Por eso, recomendamos al lector, que se deje de estupideces y que vaya, si es que no lo tiene claro, a lo seguro. La aspirina funciona. La cirugía funciona. La medicina funciona.

Aunque claro, también se puede seguir esta máxima: “no te preocupes por tu cuerpo, te va a durar toda la vida”.

[NOTA] Es de obligada visita la página http://webensis.come.to/pseudom.html,si se quiere saber más sobre estas falsas medicinas.

01:24 | alabuena | 6 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: DIEGO ANDRES PEÑA (COLOMBIA) Fecha: 2003-06-17 05:34

PIENSO ESTA CLASE DE MEDICAMENTOS, SON UNA BUENA ALTERNATIVA PARA LOS PACIENTES,Y EN OCASIONES PUEDEN SER MEJORES QUE LOS MEDICAMENTOS CONVENCIONALES



2
De: Susana Sandoval (Argentina) Fecha: 2005-08-21 17:40

considero que quien escribió este artículo es un ignorante en la materia, de otro modo no podría hablar asi de la homeopatia, cuyas bases y leyes fueron ya sentadas por hipocrates ¿lo conoce?



3
De: Rafael Labhat Fecha: 2005-08-27 14:41

lamento mucho su pobre desconocimiento de las nuevas ciencias de la Salud. Los que ocultan y tergiversan la información son los poderes fácticos y materialistas de cualquier ideología, no quieren saber nada de que en la simplicidad está la marca de la verdad



4
De: jasmin julieth david Fecha: 2007-02-08 00:16

ES VERDAD ESTOY DE ACUERDO CON ESTE COMENTARIO



5
De: lic en nutricion dra carmen de la peña Fecha: 2008-07-24 19:48

HOLA :
NO SE DE QUE PLANETA VENGA UD....
PORQUE DE LA MADRE TIERRA NO!!!
YO SOY ANTES QUE NADA MEDICO Y NUTRIOLOGA SOBRE TODO...YO TAMBIEN FUI UNA EXCEPTICA DE HUESO DURO CONTRA LA MEDICINA ALTERNATIVA QUE MAS BIEN DEBERIAMOS DE TENERLA COMO COMPLEMENTARIA. HASTA QUE COMO SER HUMANO HIJA DE ESTE PLANETA LLAMADO TIERRA ME TOCO EL CANCER!!!!!!
LO VIVI EN CARNE PROPIA Y SUFRI TODO EL PROTOCOLO ONCOLOGICO CON EL QUE CONTAMOS LOS MEDICOS ...!!
PARA DESPUES DECIRME QUE NO SE PODIA HACER YA NADA QUE SEGUIA SIENDO INOPERABLE MI TUMOR...

ASI QUE DE PRONTO ME VI CON LA PUERTA DE ESTA MEDICINA ( QUE MI QUERIDO AMIGO...SI ES MEDICINA PORQUE ESTA BASADA LA ALOPATIA EN ELLA Y NO ELLA EN LA ALOPATA OK' )EN LA NARIZ!!! Y NO DEJANDOME OTRA ALTERNATIVA MAS QUE ESA!! Y BAJANDO MI ORGULLO Y MI SOBERBIA COMO AHORA LA VEO EN ESTE COMENTARIO SUYO ..LA TOME Y PARA MI SORPRESA Y MI APRENDIZAJE MEDICO FUI RECUPERADA DE ESTE CANCER EN FASE IV TERMINAL !!!
TENGO DOS AÑOS DE ESTO...Y NO FUE EFECTO PLACEBO, ( A MI NO ME PODRIA OCURRIR ESO VERDAD? ) NI NADA POR EL ESTILO LO FUI MONITOREANDO DANDOLE EL SEGUIMIENTO ANALITICO DEL A SUNTO HASTA MI RECUPERACION, EFECTIVAMENTE NO CURA SERÑOR MIO...PERO SI ES MUCHO MEJOR EN LA REGENERACION DE LOS ORGANOS Y EN EL EFECTO PODEROSO DE LA AUTOCURACION...QUE NO LO DIGO NO SINO YA MUCHOS CIENTIFICOS INVESTIGADORES...DE VERDAD!!! ACASO UD ES UNO DE ELLOS ?
ATTE DRA CARMEN DE LA PEÑA



6
De: Daniel Gonzalez Fecha: 2010-10-30 18:26

¿que sería de las farmaceuticas y sus ecuaces...si salieran a la luz pública, que el cancer se puede curar con tratamientos tan baratos y sencillos como la vitamina B-17, el Peroxido de hidrogeno y otos muchos?
A ver que se les ocurre este año para vender vacunas a toda la humanidad



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